CASTELLÓN
VALENCIA
ALICANTE
SOBRE EL AUTOR
DATOS DEL LIBRO
Nombre completo: 50 Lugares mágicos de la Comunidad Valenciana
Las cimas de las montañas son lugares recurrentes en lo que afecta a mitología, folklore o leyendas. Desde épocas pasadas, donde se protegía las cimas de las montañas de rituales de brujería mediante cruces, hasta épocas actuales, donde diferentes cimas o montañas de nuestro territorio han forjado sus leyendas debido a causas fatídicas, como accidentes, crímenes o misteriosas desapariciones.
Por la misma casuística, determinados servicios o trabajos, como acuartelamientos militares u hospitales, cuentan con sus historias, relatadas a partir de experiencias inexplicables por parte de trabajadores o usuarios.
Si te gusta el formato pódcast, puedes escucharlo a través de Ivoox
👇👇👇👇👇👇
Ejemplos son el de La Portuguesa, en el acuartelamiento de Talavera la Real (Ala 21), extrañas sombras en el acuartelamiento de Cerler o La Monja en el Hospital San Lázaro (Sevilla).
Nuestra historia de hoy nos trasladará hasta una de las cimas más imponentes de la Comunitat Valenciana: La cima de Aitana.
Esta es una de esas leyendas, que ha sido transmitida de generación en generación si saber ni conocer el año de los hechos en exactitud, pero partiendo que muchos reemplazos eran conocedores de esta historia, la podemos ubicar sobre los años 1960/70 incluso es posible que haya sido modificada o “maquillada” al antojo del narrador, pero al fin y al cabo, ya forma parte de nuestro folklore y de estas montañas.
A la llegada de los nuevos reclutas de las instalaciones militares del Escuadrón de Vigilancia Aérea N.º 5 (Aitana), tras unos primeros días de instrucción y adaptación empezaban a llegar una serie de rumores e historias que los mantendrán en vilo toda su estancia, sobre todo a aquellos que se les había designado una función como Policía Aérea, uno de los perfiles que más incidencias “paranormales” acumulan, debido a tareas de vigilancia o confirmación de alarmas en la base.
Una de estas historias que acompañará a los jóvenes soldados durante la “mili” es la de una extraña sombra que aparece en la zona técnica (radares). No recibe un nombre en concreto, pero hemos decidido apodarla como “La dama de la Niebla”
Cuentan los militares más veteranos que en la cima de Aitana una misteriosa entidad aparece en las noches de niebla. Entrado el otoño, es habitual que una fuerte niebla que no permite ver a más de 2 metros se presente cada tarde en Aitana y no se disuelva hasta los primeros rayos de sol. En ocasiones esta niebla ha confundido a militares incluso con su propia sombra, al reflejo de las linternas halógenas con las que realizaban las patrullas de vigilancia en las bases militares.
Cuenta la leyenda, que en un año indeterminado, un joven soldado fue destinado a la base militar de Aitana con el objetivo de cumplir el servicio militar obligatorio. Esta estancia, lo mantendría alejado de su amada durante unos meses. Juntos decidieron seguir su relación: la chica subiría hasta la empinada cima de Aitana y se vería con él, mientras realizaba las patrullas de vigilancia. Por miedo, el chico nunca contó sus compañeros de servicio estas citas.
Cabe destacar que la duración del servicio militar en España ha variado a lo largo de los años, reduciendo de 24 meses (1968) a 9 meses (1991). Esta joven pareja decidió mantener viva su llama, pactando visitas de manera recurrente, indiferentemente del sitio y del lugar. Decidida, la chica consigue verse con el joven soldado en la cima de Aitana, en la parte este de las instalaciones, justamente la más cercana al punto más alto, 1558 m.
Esta zona está alejada de las instalaciones principales y el área donde se encontraba el cuerpo de guardia. La zona donde se encontraba la pareja, recibía el nombre de con and run (engaña y corre). Se desconoce el origen del nombre, pero muy posiblemente sea un anglicismo, ya que en su día la base militar de Aitana fue diseñada, construida y operada por la fuerza aérea del ejército americano (USAF), hasta la transferencia al Ejército del Aire en 1965.
La chica conseguía esquivar el control de los militares, ya que sabía las palabras de “santo y seña” que se utilizaban de manera periódica, donde los militares confirmaban la presencia de gente realizando una pregunta al aire. Si era respondido con una palabra clave, significaba que la persona sospechosa era amiga. Por lo contrario, una frase equivocada o el mismo silencio significaba un contacto enemigo. Gracias a esto, pudieron mantener viva la llama del amor los primeros meses de servicio militar.
Tras varios encuentros, entre la bruma y frías noches, el joven soldado cayó enfermo durante unos días. Él nunca explicó a ninguno de sus compañeros las visitas que recibía por las noches de guardia. Esa noche que debía cumplir su guardia fue relevado del puesto, sin posibilidad alguna de avisar a su chica que no acudiría a su cita.
Como un reloj, ella acudió cerca de la valla perimetral, esperando la luz de la linterna que significaba la llegada de su amor. Lamentablemente, esa noche una voz muy diferente a la de su chico interrumpido entre la niebla:
¿Santo y seña?
Ella erró con la respuesta. De nuevo y con voz interrogativa volvió a sonar:
¿Santo y seña?
Esta vez, con un tono más elevado y evidente tensión. De nuevo, la chica volvió a equivocarse.
Se hizo el silencio, pero la chica sabia que algo iba mal. Seguidamente, saltó la alarma en las instalaciones. Un pelotón de la policía aérea apareció en esa zona y al ver un bulto entre la niebla, pese a las dudas de que sería, se abrió fuego contra la chica, que de manera fatal perdió la vida. La enfermedad del muchacho impidió salvar a la chica de ese terrible final, como también su relación.
Desde ese día, cuentan las leyendas que en las noches más oscuras, donde no alcanza ninguna luz y la niebla es espesa, aparece un espectro fantasmal con forma de mujer, que sigue esperando puntualmente la llegada de su amado.
Esta historia forma parte del imaginario y leyendas de la base militar de Aitana. La finalidad con la que eran explicadas a los nuevos reclutas permiten cumplir un objetivos:
Imponer a los más jóvenes unos status o jerarquías no oficiales por parte de los soldados veteranos, al imponer cierto miedo a los nuevos reclutas. De esta manera, se generaba un estado de alerta adicional cuando los militares realizaban actividades en solitario, como vigilancias nocturnas o tareas de mantenimiento.
Durante unas décadas (1970-1980) la situación geopolítica en España fue muy inestable, y se perpetraron atentados o hurtos contra instalaciones militares. Las “leyendas urbanas” permitían tener el personal más atento ante pequeños cambios o situaciones sospechosas, infundada de una manera subliminal.
Cabe destacar que siendo muy objetivos, la llegada a la cima de Aitana, sin utilizar las carreteras de las instalaciones militares, no son accesos fáciles, sobre todo en determinadas épocas del año, donde la nieve se ha postrado de forma permanente en la cumbre de Aitana.
Aunque parezca parte de un cuento de hadas, existen casos documentados de militares americanos que han mantenido romances con mujeres de pueblos cercanos. Uno de estos romances, dio fruto a un matrimonio entre un militar americano y una mujer de Alicante. Sus hijos dieron el testigo a través del periódico Información, explicando que incluso un camino de Confrides recibe el nombre de "Sendero del Americano" en recuerdo de aquellos hombres que bajaban a los pueblos para mantener romances.
No se dispone de ninguna documentación oficial que haga referencia a este caso, ni ninguna reclamación de muerte por parte de familiares. Solo las referencias de historias de soldados que, durante meses, sus vidas cambiaron durante meses, donde de manera temporal tuvieron una nueva casa, amistades o incluso pareja.
Pero recordad, estas leyendas existen por algún motivo inexplicable, pasando de generación en generación durante conversaciones de sobremesa, noches de historias de miedo o tertulias de ancianos delante una chimenea.
Cuidado por las cimas en las noches más oscuras.
SELLA, ZONA DE LUCES POPULARES
En la localidad alicantina de Sella, a los pies de la Sierra de Aitana, se han reportado la presencia de extrañas luces que han sido visibles desde diferentes puntos del municipio. Un testigo nos ha hecho llegar el siguiente avistamiento del que fue testigo, él y un grupo de amistades que a día de hoy siguen sin poder dar una explicación a los hechos vividos.
Si te gusta el formato pódcast, puedes escucharlo a través de Ivoox
👇👇👇👇👇👇
Sella es un entorno donde las luces populares u orbes han sido ocurrente durante los últimos siglos. En una de nuestras entradas anteriores (Una Luna sobre Sella), relatamos unos hechos sucedidos en los años 80, donde una extraña esfera luminosa, a plena luz del día, parecía una luna llena.
ATRACCIÓN POR EL RADAR MILITAR
El avistamiento que apostaremos en este caso, tiene ocurrencia en el año 2023 durante la época estival. Un grupo de amigos se dirigió a uno de los puntos más elevados del municipio, que recibe el topónimo de L’Aguilar. En el transcurso de esa cena, el testigo es observador en un primer momento una luz que recorría toda la cima de la sierra de Aitana a una velocidad vertiginosa. Podría moverse de punta a punta en las partes más altas de la cima en cuestión de segundos (comprendida en 6 km de crestas abruptas). Cabe destacar que en esa cima, no es posible el tránsito habitual de vehículos civiles.
Esa misteriosa luz tenía una actividad relevante, como si buscara algo o tuviera cierto magnetismo por ese sitio. Especialmente, fue dando vueltas en espiral en una determinada zona de la cima de Aitana: las instalaciones del radar Militar EVA N.º 5. Parecía que ese orbe tenía especial atención por la cúpula del radar militar. Esta base ha sido foco de leyendas sobre avistamientos ovni en la década de los 70/80, como también la presencia de orbes o esferas luminiscentes divisadas desde los pueblos adyacentes a Aitana.
Orbes en dirección al radar militar EVA N.º 5 // Imagen generada con IA
LA EXTRAÑA FORMACIÓN ORBITAL
Durante la misma noche, se produjo un segundo incidente de la misma tipología. Cercano al grupo de amigos, en una formación rocosa que tenían en el horizonte, se apareció una extraña luz. La peña recibe el topónimo de La peña de Sella, un sitio sin edificaciones, inaccesible por vehículos y difícilmente asumible para senderistas a esas horas de la noche.
Ante la observación de las luces y la incredulidad de los testigos, una formación de orbes empezó a formarse delante del grupo de personas. La formación de estas luces era estática, agrupándolos en horizontal, lo más parecido a un aro o arco.
La formación estuvo visible durante horas, incluso quieta a la despedida del grupo de ese lugar. El testigo relata que “ha sido una de las experiencias más destacables que he vivido en mi vida”.
Curiosamente, el avistamiento de La luna sobre Sella tuvo un desenlace similar, donde los propios testigos finalizaron el avistamiento por voluntad propia, muy diferente a lo que estamos acostumbrados, como avistamientos que duran segundos y casi son apreciables por las personas que se encuentran en el lugar.
El avistamiento que vivieron estos jóvenes, es un testimonio más de la serie de sucesos misteriosos ocurridos en la sierra de Aitana, con la ocurrencia de orbes luminosos y la atracción que parecen tener por las instalaciones militares que culminan la cima de Aitana.
Leandre Iborra y Polo // Vilaweb
En la ladera sur de la Sierra de Aitana, se halla el municipio de Sella. Uno de los municipios interiores de la provincia de Alicante que conserva su encanto, con núcleos de población rurales, calles empedradas y fuentes centenarias. La ermita de Santa Bárbara preside el municipio encima de una imponente colina.
Puedes disfrutar de este avistamiento en nuestro pódcast en Ivoox
👇👇👇👇
Bajo la atenta sombra de la cumbre del Puig Campana, existen centenares de hectáreas de almendros que han dado un relieve peculiar en el paisaje. En estos bancales, se han forjado historias sobre misteriosas luces o entes que han sido vistos por habitantes del municipio desde hace siglos.
Esta historia nos traslada a esa Sella de los años 80, época donde la agricultura y sector terciario aún eran un importante músculo económico en las zonas rurales de España.
Junio de 1981. Una mañana de cielo despejado con alguna tímida nube en el cielo. Nuestro testigo, al que apodaremos "C", regenta un establecimiento local y se encuentra sirviendo a clientes habituales de cada mañana. Como es periódico en su bar llega un vehículo para proveer de bebidas y refrescos para abastecer la sed de todo aquel que visita el establecimiento.
El dueño sale a echar una mano al mozo, haciendo una cadena entre la calle y el almacén. En una de estas idas y venidas, observo el cielo:
“Una luna extraña estaba en el cielo. Parecía tener un color blanco y lechoso, sin marcas o manchas de cráteres, como estamos acostumbrados a ver en las imágenes propias de la Luna”
En ese momento, “C”, mirando al cielo, intentó recordar en qué fase lunar se encontraba la luna, confirmando el estado con la ayuda de clientes que se encontraban en el bar. Debido a esto, otro señor acompañó al dueño del bar, para visualizar aquella extraña situación.
Entre los dos debatieron qué no podría ser la luna, ya que por fechas, debería encontrarse en creciente y en su primer cierto (Lo más parecido a una rodaja de sandía). La curiosidad llegó, al punto que el propietario del bar, dejó al cargo a su mujer y se dirigió hasta la ermita del pueblo, dedicada a santa Bárbara y ubicada en un montículo.
A la llegada del santuario, esa extraña luna seguía encima del pueblo, en su vertical, con la misma forma y características que anteriormente. No generaba ruidos o silbidos apreciables por el testigo, tampoco parpadea o se movía: simplemente permanencia inmóvil en los cielos, formando una similar pareja con el sol justiciero de esa mañana de junio.
Debido a inmovilidad de ese objeto, y un dolor de cuello tras una larga hora de observación, “C” se dirigió de nuevo a su local a seguir con la jornada, ya que no vio cambios ningunos sobre esa “luna”.
En los días posteriores, pudo comentar el caso con varios clientes en su establecimiento, corroborando los hechos y sin tener respuesta alguna de esos sucesos.
Este tipo de incidentes, nos pueden llegar hacer llegar a la conclusión que no todo lo misterioso que vuela puede ser interpretado directamente como un OVNI. A diferencia del factor “rey” del misterio (La ufología) en este incidente aparecen nuevos factores que desconcentran al testigo:
¿Una “luna” que aparece de día?
¿Un cuerpo celeste que permanece inmóvil durante más de una hora, hasta que el testigo llega a estar cansado del tiempo de avistamiento?
Este no será el único incidente de esta tipología que se reportara en la zona, y la mayoría de ellos siguiendo patrones parecidos o zonas geográficas donde es más fácil divisar extraños orbes.
BIBLIOGRAFÍA
La redacción de esta historia y edición del pódcast ha sido possible gracias a un capítulo que forma parte de la recopilación del autor alicantino Gabriel G en su libro "Últimas investigaciones OVNI".