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viernes, 11 de septiembre de 2026

Panigoni, el guardián de Aitana

LAS MONTAÑAS COMO ORIGEN DE LEYENDAS

Las montañas, valles y zonas rurales parecen ser el entorno ideal para que se forjen espectaculares leyendas que durante generaciones han alimentado el folklore local. La relación del ser humano con la natura, faunas y animales es una simbiosis que ha generado leyendas sobre mágicos seres: monstruos, magos, hadas o ermitaños que pueden proceder a ser seres aterradores, como también protectores del medio y sus habitantes.

Una antigua leyenda de la sierra de Aitana habla sobre un hombre que conocía el lenguaje de las plantas y comprendía a los animales. Cuentan los más antiguos que entre los barrancos y las cumbres de Aitana vivía un hombre al que la montaña había confiado sus secretos.



Bajaba una vez al año al pueblo de Alcolecha, para mantener vivo el vínculo entre la montaña y sus habitantes. 

Cuando la niebla cubría las cimas de Aitana, pocos se atrevían a buscarle, pero todos conocían su nombre: Panigoni, el hombre que sabía escuchar la montaña.

Esta leyenda se encuentra disponible en formato podcast en las principales plataformas como Ivoox, Apple Podcast, Spotify y Amazon Music.

PANIGONI, EL GUARDIÁN DE AITANA

Hace años, después de intensos jornales de verano, la gente de las zonas de montaña frenaba durante una semana la actividad agrícola y tomaba unos días de descanso, fiesta y comunidad en el pueblo. Se aprovechaba para preparar comidas típicas y adornar las calles a la espera de actos festivos.



En medio de la plaza del pueblo de Alcolecha, se apilaban troncos mientras se erguía la figura de un ninot de forma humana: Panigoni

Panigoni era uno de los pocos hombres que vivía todo el año en las montañas de Aitana. Durante la época de primavera-verano dormía en refugios naturales que le ofrecía la propia sierra, como rocas o bosques. A la llegada del duro invierno, se albergaba en una de las cuevas talladas en roca natural, donde solo él conocía la entrada. Nadie sabía dónde era, pero los vecinos de la zona especulaban que era en El Trinquet, cerca de la fuente de Fortada.

Asentamiento de Panigoni en el Trinquet d'Aitana

Una vez al año, y en motivo de estas festividades, bajaba a los pueblos de la zona para abastecerse y tener un mínimo contacto con las personas. Los niños del pueblo, como si de un himno se tratara, entonaban estos versos como si de invocarlo se tratara: 

Panigoni, Panigoni

El bou brama en el corral

Baixa prompte, ben de pressa

que les festes venen ja.


El ermitaño de las montañas, por su parte, utilizaba su carraca para hacer ruido o tocaba una corneta mientras bajaba desde los senderos de Aitana. Aparecía con las primeras luces del día, lo que hacía muy difícil verlo llegar. En el horizonte se apreciaba su silueta, alta y delgada. 

En su chaleco le acompañaban adornos y amuletos de desconocido significado, a los que nadie se atrevía a tocar. Sin embargo, los más pequeños se subían por su esbelta figura, intentándole quitar un pañuelo negro de la cabeza.


Esta mezcla de elementos le infundía un respeto que marcaba un silencio absoluto a su llegada. Al entrar al pueblo, Panigoni sacaba su dolcaina, donde empezaba a tocar delante de la multitud una suave melodía. Seguidamente, entonaba unas notas más festivas y recorrían todo el pueblo entre bailes y danzas.



UN DON CON LOS ANIMALES

Por las fiestas era típico traer un buey de las sierras de Bèrnia, que lo dejaban correr por las calles del pueblo. Pero antes de ser soltado, debía verse y ser preparado con Panigoni, que haría un ritual especial. Este acto parecía quitar la malicia del animal, evitando males mayores en aquellas fechas de festividad.

A cambio, los habitantes de Alcolecha, en acto de agradecimiento, le entregaban avituallamiento para las épocas del año más duras, como aceite, trigo o tocino.

Panigoni solo ponía una condición: nadie debía estar presente cuando aplicaba su magia.

En uno de los puntos más elevados del municipio de Alcolecha, en el Alt de Mahoma, se encuentra un viejo corral: El Mas de la Sàlvia.

Paraje actual de la construcción reconstruido con IA

Panigoni no quería curiosos cerca mientras elaboraba este ritual. En el corral, dentro de un viejo caldero, elaboraba una pócima: semillas, raíces, huesos, extrañas piedras y pelos de buey. Mientras llegaba al punto de ebullición, tocaba unas melodías con su dolçaina. Una nube amarillenta salía del caldero, desplazándose por el ambiente de todo el corral.

Paningoni conocía las peculiares propiedades de la fauna y flora en la zona.

Finalmente, toda la poción se convertía en un ungüento, que era bañado a los cuernos de cualquier animal que necesitara ser domado. Como cada año, el buey ya estaba preparado para bajar al pueblo y celebrar las fiestas.

Cuenta la leyenda que en una de estas festividades, la avaricia y atrevimiento de dos aldeanos los llevó a espiar este sagrado ritual en el que Panigoni había insistido en tantas ocasiones que debía hacerlo solo y sin ser visto. Mientras se preparaba el ungüento en los calderos y marmitas, un humo amarillento inundó la estancia donde se encontraban aquellas personas curiosas, ahogándolas prácticamente hasta dejarlas inconscientes.

Ese año Panigoni bajó por las calles de Alcolecha con los 2 mozos cargados encima del buey; el ambiente festivo fue invadido por el silencio. En aquella ocasión, el ermitaño de las montañas habló: 

Durant anys he viscut la soletat d'Aitana i els cingles de la Serra, només per servir-vos quan arriben les festes. Fer com fan no és maldat!

El guardián de Aitana, muy triste, ató el buey, sacó su dolçaina y, muy apenado, abandonó el pueblo entonando sus particulares melodías, subiendo de nuevo hasta las montañas de Aitana. Los habitantes de Alcoleja no lo sabían, pero esa sería la última ocasión en la que verían a este peculiar personaje. Panigoni nunca más volvió a bajar de la sierra.




En ocasiones, y cerca de zonas de las Montañas de Aitana, como la Font de Forata, el Trinquet o el Salt del Moli, parecen escucharse melodías mezcladas con el viento. Por ese motivo, los habitantes de la zona, recordando este personaje y esperando su vuelta, siempre entonan como si de un mantra se tratara: 

Panigoni, Panigoni

El bou brama en el corral

Baixa prompte, ben de pressa

que les festes venen ja.

Roca de Fortara, en la cara norte de la sierra de Aitana

BIBLIOGRAFÍA

Este relato forma parte de la recopilación de leyendas y rondalles publicadas en el libro Contes màgics de l'Aitana (1999). Leandre Iborra y Polo, autor de este tomo, es conocedor de aquellas leyendas que han sido transmitidas en gran parte por la tradición oral de generación en generación. Otra de sus obras que tiene relación con la zona es Al cor de l'Aitana.

En el inicio de este capítulo, encontramos una mención especial del autor a José Manuel Carratalà, que ha hecho posible la transmisión de esta historia al autor.

Un total de 10 relatos forman este libro, que actualmente es muy difícil de conseguir en librerías o plataformas de segunda mano.

Datos del libro

Nombre completo: Contes màgics de l'Aitana

Autor: Leandre Iborra y Polo

Páginas: 206

ISBN: 978-84-7784-342-9

Editorial: Instituto Alicantino Juan Gil-Albert

Precio: Agotado / Descatalogado




viernes, 1 de agosto de 2025

Al cor de l'Aitana

 

A través de las letras y la literatura, diversos autores han podido dejar huella de leyendas y cuentos locales, con la misión de poder recopilar estas historias, permitiendo un relevo generacional y a la vez, poder exportarlas a otros públicos o gentes, que quizás no son lugareños, pero son grandes amantes por el folklore.



 
En esta entrega, el autor Leandre Iborra y Polo (Alacant, 1952) nos traslada hasta los pies de la Sierra de Aitana a través de 5 relatos que muestran historias con un trasfondo de temas tan actuales como las relaciones humanas, envidias, amor y miseria.

Las historias que aparecen, se ambientan en el siglo XIX, lo que nos permite trasladarnos por unos momentos a esos tiempos, sin las comodidades (y también necesidades) actuales. 

Los cuentos narrados transcurren mayoritariamente en la localidad de Alcoleja, pero nos dejan a su paso citas sobre otros municipios como Vila joyosa (La Vila), Alacant, València, Agres o incluso tierras lejanas de África.

Dejamos las referencias editoriales por si estáis interesados en él: 

Nombre: Al cor de l'Aitana
Autor: Leandre Iborra y Polo
Editorial: Marfil
ISBN: 9788426810724
Precio de promedio: 10- 12 €

Su autor, docente de vocación es un gran interesado por la cultura y leyendas populares, conocedor de gente que vive en las zonas rurales donde habitan estas historias. Ha elaborado otros libros que hacen referencia a la historia folklórica de Alicante, como Llegendes Alacantines (1984), L'assut de Mutxamel (1998) o Contes màgics de l'Aitana(1999).


Leandre Iborra y Polo // Vilaweb

jueves, 8 de mayo de 2025

El origen de las romerías en España: Tradición, fe y comunidad

 

Las romerías, procesiones y actos de peregrinación con imágenes de santos, vírgenes, patrones o mártires forman parte del ADN de muchas poblaciones en España.

La gran mayoría de los municipios o aldeas, disponen en sus términos municipales de pequeñas iglesias o ermitas, que de una manera periódica une a amigos, vecinos y sociedad dentro de una imagen santa.

Habitantes de Alcoleja llevando a hombros la Mare de Déu dels Desamparats // Imagen generada con IA

Estas reuniones se llevan celebrando de manera centenaria, muchas de ellas, luchando en ocasiones contra momentos históricos o sociales complejos.

¿Qué origen tienen estas romerías? ¿Qué lleva a los habitantes de las zonas a adorar y caminar durante horas junto a su imagen local?

📜 Origen de las romerías

Todo y que en un primer momento parezca que estas tradiciones tienen un origen cristiano, nos hemos de remontar hasta los tiempos donde en la península Ibérica convivían civilizaciones Iberas, Celtas o Romanas.

Estas culturas mostraban adoración hacia la naturaleza, divinidades locales o dioses primitivos, realizando actos y rituales públicos en señal de honor.

Sobre el siglo IV d.C, estos lugares de culto pagano empiezan a transformarse en ermitas o santuarios dedicados a Vírgenes o Santos cristianos.

Reciban el nombre de Romero, aquellas personas que peregrinaban hacia Roma.

Con la legada de la Edad Media (S.V. - XV d.C) se consolidan estas tradiciones en un marco cristiano. Ligadas fuertemente a sitios donde habían ocurrido milagros, se alojaban reliquias santas o lugares narrados en sagradas escrituras. El nivel más alto de las romerías, se alcanza con las procesiones, donde las imágenes son llevadas en brazos, especialmente ante fechas litúrgicas especiales, como Semana Santa o Corpus.

La Semana Santa en España, coge un alto valor durante los XV y XVII d.C, con fuerte apoyo de la Iglesia Católica como respuesta a la Reforma Protestante (Contrarreforma).

Los motivos que llevan a estas procesiones pueden ser: 

    • Obrar un milagro: Intervención por parte de una divinidad para detener una guerra, epidemia o hambruna.
    • Penitencia o súplica: Pedir perdón o arrepentimiento, por un mal comportamiento de la sociedad o individualidades.
    • Agradecimiento: Superar una enfermedad, concebir un hijo deseado o finalizar aquellos proyectos más anhelados.

🎭 Elementos comunes

Todas estas celebraciones reúnen unos factores o elementos comunes en la mayoría de las celebraciones. 

  • Participación popular masiva: estos actos consiguen juntar, en fechas anuales muy concretas, un gran número de poblaciones, incluso atrayendo visitantes de otros municipios o lugares.

  • Mezcla de lo sagrado y lo festivo: Pese al importante paso cristiano, estas actuaciones a día de hoy juntan otros actos, como manifiestos o lecturas públicas.

  • Música, vestimenta tradicional, danzas o gastronomía local: no todas las procesiones cumplen una misma uniformidad o imagen que dar devoción. De esta manera, tampoco lo son aquellos elementos que lo acompañan, como los vestidos de los peregrinos, la música que lo acompaña o las comidas que se suelen celebrar al finalizar los actos.


Todos estos aspectos forman una identidad colectiva, que forma parte de muchos de pueblos y regiones, de una manera histórica en la que somos responsables de respetar y mantener.

🕊️ Romería de la Virgen de los Desamparados en Beniafé

Entre tierras aradas y bosques de la sierra de Aitana, encontramos el pequeño núcleo de población de Beniafé (Alcoleja). Junto a una decena de casas, se encuentra una ermita en la plaza central, en honor a la Mare de Déu dels Desemparats


Conocida como la Geperudeta, la Mare de Déu dels Desemparats es patrona de la ciudad de Valencia, a la vez que muchas localidades de la Comunidad Valenciana. Beniafé ha recibido en 2 ocasiones a visita de la imagen de la Mare de Déu, una en 1956 y otra en 2018. La imagen que ha viajado, es una réplica que recibe el nombre de La Peregrina y tiene como objetivo acudir a romerías o procesiones, sin tener que mover la imagen original.

Cada primera semana de mayo, los amigos, familiares y visitantes de la zona se reúnen para dar culto y celebrar un año más la Festa de la Mare de Déu de Beniafé


Pedanía de Beniafé, parte de Alcoleja

Durante un fin de semana, acompañado de música, fiesta y devoción, los habitantes de Alcolecha trasladan en procesión la imagen de la Mare de Déu dels Desamparats desde la iglesia de Alcolecha, hasta la pequeña ermita de Beniafé. Un recorrido de casi 2 km, con grandes costeras y accesos empinados. Es habitual, que el traslado de la imagen, sea realizado a hombros de las mujeres del pueblo.

Una vez la imagen llega a la ermita, se realiza una misa en una zona exterior, ya que el interior de la misma ermita es muy pequeña.

Imagen interior de la ermita de Beniafé
Actos de 2023
Fachada de la ermita

Pero, ¿qué suceso de origen tiene como resultado este acto de devoción?

Los actos de procesión y romería se trasladan hacia los siglos S. XVIII, años en que se construye la capilla (1782) y se dan inicio a estas festividades. Por aquellas fechas, hechos históricos del municipio pueden haber motivado los orígenes de la festividad. 

  • Devoción religiosa: Una sociedad católica que da culto a sus santos, mártires y patrones. En concreto, Alcoleja tiene devoción a Sant Viçent Ferrer y la Mare de Déu dels Desemparats.
  • Tradición Agrícola: El campo, uno de los motores principales en aspectos económicos y sociales, es de gran importancia en estas zonas rurales. Una época de lluvias abundantes y deseo de una buena y generosa cosecha en cultivos como almendra, olivo y cereal ha sido uno de los pensamientos y deseos más extendidos
El conreo y campos han sido en ocasiones el motivo de encomendarse a cada virgen o santo de la zona // Imagen generada con IA
  • Lucha contra enfermedades: Fiebre Amarilla(1804 y 1811), Cólera (siglo XIX) o Gripe Española (1918) han atacado la provincia de alicante, causando brotes de enfermedades contagiosas con consecuencias devastadoras.
Las enfermedades y epidemias han sido origen de devoción y culto a los santos // Imagen generada con IA


La unión de todos estos actos y deseos en un marco de celebración religiosa buscan conseguir un único hito: juntar a todas aquellas personas de una zona o lugar en busca del sentimiento colectivo.

Si quieres conocer la historia sobre la Ermita de Beniafé, Daniel Ivorra  publicó en 2021 una entrada en Alcoleja historia, donde se recogen hechos relacionados con la ermita y el pueblo desde los inicios hasta la actualidad.

Para más información en referencia a la celebración al largo de los años, disponéis de entradas en el blog Alcoleja.org de Rafa Mollà, que ha documentado, desde hace años, los eventos que vive este pequeño pueblo de la provincia de Alicante.


Este fin de semana de mayo, se celebrará en Beniafé una nueva edición de la Festa de la Mare de Déu de Beniafé. Aprovechamos nuestro canal, para dar difusión estas actividades que mantienen viva nuestra cultura y patrimonio para que no caiga en el olvido, y que las nuevas generaciones tengan presente el legado cultural.






BIBLIOGRAFÍA






lunes, 17 de febrero de 2025

Maria del Seguró, la Espiritista de Alcolecha


El espiritismo como moda (S. XIX)

Durante el siglo XIX, la práctica de espiritismo y estudio para las ciencias ocultas es primicia para muchas personas en aquellas épocas. Esta pseudociencia se arraigó con fuerza, sobre todo en las zonas de Catalunya e Islas Baleares, como también en diferentes capitales de provincia.



La sociedad estaba cautivada por una nueva moda, en una era de fuerte industrialización y una fe en España que empieza a ser cuestionada, con nuevas corrientes evangelistas y protestantes.

Puedes disfrutar de esta leyenda en nuestro pódcast.

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María del Seguró, la espiritista de Alcolecha

En una finca de Alcolecha (hoy TM de Sella), a los pies de la sierra de Aitana, nace Maria del Seguró. Nuestra protagonista se desplaza hasta Alicante para vivir y crear una familia, que dará fruto de un hijo.

Esta misma finca, a día de hoy, aún se conserva en pie, donde un imponente edificio con dos grandes torres preside la entrada a un actual complejo de cabañas rurales.


Con el paso de los años, María empieza a tomar contacto con el mundo del espiritismo y la curandería en la recién creada Sociedad Espiritista Alicantina.

Transcurrido un tiempo, la mujer queda viuda y eso obliga a que vuelva al pequeño municipio de Alcolecha. En esta zona, sigue desarrollando y trabajando sus habilidades sobrenaturales, donde se le atribuyen poderes curativos o la capacidad de hablar con el mismo dios.

Pese a trabajar estos atributos paranormales, es una mujer fervientemente creyente, asistiendo periódicamente a misa y orando en sus ratos libres. Se cuenta que, en los actos de liturgia, entraba en trance, y no parecía afectarle el dolor que se le producía para comprobar la veracidad de sus "visiones".


En estas visiones, podía incluso levitar.

Uno de los reclamos populares de esta mujer era el de predecir las relaciones amorosas, guiándose, según ella, por las fases lunares, formas de nubes u otros fenómenos relacionados con el medio natural.

Por las noches, era habitual verla por las calles de Alcolecha, en busca de su hijo o familiares que acudían a partidas de juegos de azar. En la zona del interior de Alicante, es común el juego del Monte o Las Chapas, jugado en sitios de manera clandestina y donde gente ha perdido grandes fortunas, incluidas fincas o terrenos.

La fama de María del Seguró llegó a ser tal que incluso miembros de la iglesia de Penáguila llegaron a presenciar sus visiones. 

En sus últimos años, María fue apartada de la vida diaria del pueblo por un supuesto caso de encantamiento a un hombre. Incluso en su lecho de muerte, se cuentan leyendas de que la vieron de nuevo, por las calles de Alcoleja, paseando a altas horas de la noche.




BIBLIOGRAFÍA

Esta historia ha sido publicada y elaborada gracias a la recopilación de diversos autores literarios como J. M. Gadea, Seijo Alonso y Enric Valor. Existen transcripciones en entradas de Alcoleja.org e Història d'Alcoleja






martes, 14 de enero de 2025

Avistamiento en el Cementerio de Alcolecha

Los testigos oculares de sucesos paranormales son la pieza clave para la recopilación y divulgación de todo el contenido paranormal y misterioso con el que investigamos.

En las zonas rurales o núcleos de población más aislados, los habitantes de la zona son testigos de inexplicables sucesos, como luces en el cielo, auras de luz, entes desconocidos…

¿Será porque estos habitantes pueden estar más pendientes y observadores de nuestros cielos?

Nuestra siguiente historia ha llegado a los buzones de este perfil. Hemos decidido no alterar ni una coma para alterar de la menor manera posible la vivencia de un grupo de jóvenes en un verano de 2013.



Si te gusta este contenido, puedes disfrutar el capítulo en formato pódcast: 
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Final del año 2013, en el pequeño y remoto municipio de Alcoleja (Alicante), el último pueblo antes de entrar en las profundidades de la Sierra de Aitana. Sería la última semana de agosto, donde las fiestas patronales ultimaban sus últimos actos, y los residentes veraniegos ya empezaban a cargar maletas para volver a sus rutinas.

En una de esas últimas noches, un grupo de 4 jóvenes, con edades comprendidas entre los 16 y 20 años, fueron a observar las lágrimas de San Lorenzo o perseidas.

El lugar que escogieron para evitar la contaminación lumínica y estar un poco alejados del pueblo fue el cementerio municipal, ubicado en la entrada norte y menos transitada del municipio.

Los jóvenes se sentaron a mitad de la misma carretera, ya que en esas horas de la noche no circulaba ningún vehículo por la zona.

Mientras tomaban asiento, entablaban conversa entre ellos, ya que volverían a sus rutinas y ciudades respectivas, y muy posiblemente este grupo de amigos no se juntaría hasta el próximo verano.

Entre esos momentos, se escondían situaciones plenamente que acompañan la edad, como el primer cigarrillo, conversaciones profundas o la búsqueda de un primer beso.

Las primeras "lágrimas" empezaban a dejarse ver tímidamente, acompañando esa escena y culminando un verano muy especial para la mayoría de ellos. En voz alta se contaban cómo caían desde el cielo esas luces, fruto de la caída de meteoros en el perfil de las montañas.

Pese a esto, uno de los integrantes del grupo no mostraba tranquilidad: en el cielo, empezó a divisar un objeto realizando trayectorias rectas y ángulos perfectos. La velocidad se alteraba por momentos, incluso llegando a trazar picos perfectos de 90º.

Los chicos fueron testigos de objetos moviéndose en zig-zag durante minutos // Imagen generada por IA

El chico, atónito ante estos sucesos, alertó al resto del grupo, esperando confirmar lo que veían sus ojos, como también la aprobación de su grupo. Las miradas se centraron entonces en su vertical, cuando ese extraño objeto se trazó encima de ellos, como reclamando su atención. Se hizo el silencio.

El objeto siguió su rumbo errante hasta desaparecer en el cielo. Una parte del grupo no tenía palabras para lo que acababan de presenciar; la otra, no dio más importancia a la extraña luminaria.

¿Qué serían esas extrañas luces?

Nuestros padres, abuelos o familiares ya nos contaban desde bien pequeños extrañas luminarias que se veían en la zona. La presencia de una instalación militar en la zona parecía ser un punto de atracción para estas luces o fenómenos. Alguno de nuestro grupo tenía algún que otro familiar que, de manera militar o civil, ha trabajado en el Radar Militar de la Sierra de Aitana.


En la entrada norte de Alcoleja, encontramos el cementerio municipal. Imagen generada por IA

El verano de 2013 finalizó en ese momento, con una despedida grupal y abrazos en la plaza principal de Alcolecha. Entre ese grupo de amigos, acababa de florecer una pasión y a la vez una necesidad para entender lo ocurrido esa noche. 

En esa noche de verano, sin saberlo, acababa de nacer Misterios en Aitana.




miércoles, 14 de agosto de 2024

La lucha por el cuartel

En el invierno  de 2007, la base militar de Aitana cerró sus puertas con un futuro muy incierto. El fin del servicio militar en España, tan anhelado por miles de jóvenes, significaba el cierre de centenares de acuartelamientos u otras instalaciones militares.

La sierra de Aitana, dejaría de acumular tránsito de personal milita en sus carreteras, dejando solo un pequeño grupo operativo en la misma cima, con la estación radar EVA N.º 5

También se vieron afectaos aquellos pequeños pueblos de nuestra península, donde muchos de sus ingresos provenían de servicios municipales como un bar, economatos, estancos o pensiones. En la mayoría de ocasiones, estos acuartelamientos podían duplicar o triplicar el número de población de la zona.




Mucho se habló en su día sobre sus posibles usos, como una residencia de ancianos, un albergue para senderistas  o retén de equipos para la lucha contra incendios forestales.


Con el paso de los años, solo se ha convertido en un palacio para los amantes de Urbex (exploración urbana), parapsicología y algún que otro veterano del ejército con nostalgia.


En verano de 2023, sorprende la noticia que el viejo acuartelamiento, gracias a  fondos europeos, acogería un CPLL (Centro Primeras LLegadas). Esta noticia, quería ser "triunfo" de las administraciones: financiada al 95% por la UE y un 5% por parte del Ayuntamiento de Alcoleja, sobre un coste total de 300.000 € / y una estimación real de 22M


Esta noticia no fue muy bien encajada por los pueblos residentes de la zona (Alcoleja, Confrides, Benilloba, Benasau, Penáguila, Torremaçanes, Sella, ...), ya que se habían tomado decisiones desde despachos sin hacer consultas reales a los habitantes que viven los 365 días del año en la zona






A día de hoy y gracias al movimiento ciudadano como el de @salvem_aitana Salvem Aitana y Alcoleja entre muchos otros, este proyecto ha sido desestimado, gracias a las oposiciones (sociales y jurídicas) que se han interpuesto. 




Veremos como es el desenlace de este gigante esqueleto que habita aún a día de hoy en plena Serra de Aitana 


miércoles, 12 de diciembre de 2012

Mitología popular : Un muerto que no lo estaba


El texto siguiente pertenece a un artículo del diario Información, publicado en 1986, cuando tenía una columna apodada 

"Cosas de Fantasmas, Duendes y Brujas"


Una de las costumbres más tradicionales de Alcolecha, pueblo alicantino situado en las laderas de Aitana, cara a la hoya de Alcoy, es el juego de la pelota valenciana en plena calle. De pronto, pasada la torre circular que formó parte de un antiguo palacio, nos encontramos con un gran gentío en la travesía principal, gritando, aplaudiendo, opinando en un barahúnda impresionante.



Como la mayoría de los pueblos de montaña, Alcolecha se encarama en anfiteatro por las laderas de la sierra y sus calles son estrechas y pinas, de gran pintoresquismo y singular traza. Un burro sube cargado de leña por el carrer; transita una vieja de luto hacia el diminuto cementerio; allá abajo, un labrador destripa terrones…




A diario, en los atardeceres, la gente busca el descanso en el “casino”, hasta la hora de irse a cenar. En esos tiempos, cuando se jugaba mucho al monte, a pesar de estar prohibido, en el pueblo vivía una mujer “dotora”, que gustaba de escudriñar por ventanas y puertas medio entornadas. Luego, con las vecinas, comentaba:

-¡En casa de … estan jugant al mont!

Para hacerle justicia, hay que decir que tenía un hijo bastante crápula, el cual dejaba los cuartos, con mucha frecuencia, en manos ajenas; por eso su madre lo vigilaba.


El muchacho regresaba muy tarde al hogar, y como la casa era reducida, se veía precisado a acostarse en el gallinero, en el que su madre lo había acomodado. Este hábitat, era el regocijo del pueblo, no cuadrando con los aires narcisistas y apolíneo del “señorito”, como era apodado. Cierto día, un vecino que tenía algunas facultades literarias, propaló una canción que las mujeres, con pegadiza tonadilla, entonaban a diario en el lavadero:


I tenía un galliner

el “postín” que es va donar

per la nit arriba a casa

no troba res que sopar.

Se´n va per a dalt

se´n va per avall

li diu a Joaquín (el del bar)

trau-me de sopar.


Para acabar de completar la tan extraña pareja, su madre tenía facha de bruja costurera, vistiendo a la usanza popular con una falda muy vuelosa y larga -el guardapiés de antaño- con una abertura al costado. La persona que nos refería la anécdota, se explicaba así: “Clavava la mà per eixe forat i allí dins portava una butxaca amb el rosari, el mocaor i els diners, tot amagat. Davall portava faldelli, brial, unes camises de tela llarga, i uns pantalons llargs en camal, pero oberts”.

Sobre esta prenda íntima de la mujer, así, abierta por delante, hay infinidad de hechos muy curiosos y significativos, lo que nos viene a demostrar que la mujer de antes, en aspectos eróticos, era exactamente igual a la de nuestros días, aunque los devaneos amorosos procuraban ocultarse de las maneras más inverosímiles.

Nuestra protagonista, cuando vigilaba, usaba los métodos del fantasma, para que no la conociera, pero echando sobre la cabeza la falda de color oscuro. No usaba sábana más que en algunas ocasiones, cuando ampliaba sus correrías con fines fogosos, hacia la parte alta del pueblo.

“¿Qué vol que li diga? ¡Quan eixía una buberota, era una endreça amb alguna dona!”. En nuestro caso, aún siendo la mujer el fantasma, los fines eran los mismos: un apaño.

No obstante, a pesar de que los vecinos de Alcolecha sabían de las andanzas del fantasma de turno, al anochecer todo el mundo atracaba las puertas, procurando salir lo menos posible de casa, puesto que en algunas ocasiones había otras personas que usaban de los mismos métodos y siempre era mejor estar precavido.

“Els homes que buscaven una dona es posaven un llençol al cap. ¡Ui! ¡Una fantasma! I era que tenía alguna famella allí amagada i anaven a gitar-se amb ella.”

Todo aquel cúmulo de fantasmas, de enredos, de miedos, trajeron como consecuencia una desgracia, aun cuando la “marmota”, en esta ocasión, la verdad es que no tomó parte activa en los hechos. El drama ocurrió de la siguiente manera:

Félix Arques, que era molinero en Alcolecha, regresaba a diario, a altas horas de la noche, con la caballería cargada de sacos de harina que entregaría a sus dueños, caminando pacienzudamente desde el molino situado en el cauce del río que nace al pie de la Peña de Aitana. Detrás, en lo alto, está el lugar de Beniafé, con su pequeña ermita y enfrente del Barranc del Troncho.

Aquí, el hombre torcía a la derecha, enfilando por la calle larga y principal del pueblo, pasando por delante de la iglesia parroquial dedicada a San Vicente Ferrer, situado a la vera del palacio.

Un día, el molinero, sintió muy débilmente cómo una voz de ultratumba le llamaba desde el interior de la iglesia:

-¡Félix Arques, vine, obre! ¡Félix Arques, vine obre!

El buen hombre apremió entonces a la caballería, alejándose del lugar prontamente, tras santiguarse, no atreviéndose a volver la cabeza.

Al día siguiente, o a los pocos días, puesto que hay dos versiones del hecho, todo quedó debidamente aclarado. Unos dicen que, al haber una epidemia de cólera, las víctimas eran dejadas en la iglesia, dentro del ataúd, unos días. En este estado, el muerto de turno, que no lo estaba del todo, despertó de su letargo y como sabía que Félix Arques pasaba por el lugar, de vuelta del molino, al escuchar el paso de la caballería le llamó de aquella forma, apremiándole para que abriera la caja en la que había sido encerrado. Otros, afirman que los muertos eran enterrados en la cripta de la Iglesia, y, desde aquel lugar tan poco agradable, entre osamenta descarnada, llamó el cuitado. De una u otra forma, el caso es que el molinero, creyendo que un alma del otro mundo le importunaba, huyó precipitadamente y el enterrado en vida murió entonces de verdad al no recibir ayuda.

Entonces, el molinero, en descargo de su conciencia, culpó del infortunio a la fantasma. A partir de entonces, el pueblo, supersticioso, solidarizándose a la par con Félix Arques y el muerto, hizo el vacío a la pobre mujer, la cual pasó a mejor vida al cabo de algunos meses de plena soledad.

Pero lo curioso es que, enterrada y todo, días después de su muerte algunos vecinos de Alcolecha juraron que la habían visto pasar vestida de espantajo, con las faldas sobre la cabeza, por las costaneras del pueblo.

Texto de la serie "Cosas de fantasmas, duendes y brujas" publicada en el Diario Información durante 1986, con dibujos de Remigio Soler y textos de Francisco G. Seijo Alonso.