Las carreteras son sinónimo de movimiento. Desde hace miles de años el ser humano se ha desplazado por ellas, acompañando también la evolución del Homo sapiens. Desde antiguos senderos, primeros caminos empedrados de épocas romanas, hasta las autopistas actuales.
Estas carreteras también han sido escenario de acontecimientos paranormales, muchos de los cuales siguen sin explicación a día de hoy. La carretera CV-70 que une Benidorm y Alcoi es una de esas carreteras del misterio, donde se han reportado avistamientos OVNI, detectado orbes en movimiento o flashes de luz que han llegado a alterar la sensación temporal de los testigos.
Nos trasladamos hacia Benimantell, uno de los pueblos mágicos del valle de Guadalest (Alicante), donde en el verano de 2016 una pareja fue sorprendida por un extraño artefacto en plena carretera.
UNA VIDA TRANQUILA EN EL VALLE DEL GUADALEST
Rafael es una de esas personas que vive en el valle del Guadalest, disfrutando de un ritmo de vida tranquilo. Ha podido crecer, vivir y trabajar en uno de los pueblos de la zona. Con este ritmo de vida también le acompañan aquellas historias explicadas por los mayores, donde ya hace más de 50 años se hablaba de extrañas luces en el cielo por la comarca.
Valle del Guadalest
Su conocimiento sobre el lugar, cultura y gente, sumado a la atracción por aquellas cosas que no tienen respuesta o explicación, le ha llevado hasta nuestros micrófonos, para poder narrar en primera persona los hechos.
Escucha aquí la entrevista y testimonio del OVNI de Benimantell.
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ALUMBRAMIENTO EN PLENA CARRETERA
Transcurrían los últimos días de primavera en el año 2016. Rafa, junto a su compañera, se propone volver hacia su pueblo. Salen desde Benidorm, ya que con la llegada del buen tiempo han decidido salir a cenar con unos amigos a la zona costera.
El trayecto de vuelta a casa es un tramo conocido, que no supera los 25 minutos y se realiza por una carretera poco transitada a esas horas y que ambos conocen perfectamente: la CV-70. Esta carretera comarcal destaca por la alta afluencia de incidentes desconocidos, tanto a horas nocturnas como a plena luz del día. Apariciones espectrales u orbes que han atemorizado a conductores.
Acercándose al municipio de Benimantell, aproximadamente donde se encontraba el restaurante Vipas, los ocupantes del vehículo detectan de inmediato que algo interrumpirá su trayectoria:
Una luminosa esfera aparece como un flash en las inmediaciones de la carretera.
Esta tiene un color naranjoso, con puntos rojos que parecen rodear su perímetro. El testigo afirma que, más que una luz, a su parecer parece un artefacto. Este se ha posado en medio de la carretera, visible a pocos metros del vehículo. No emite sonidos destacables, contemplando que las personas que se encontraban cerca estaban dentro de un coche.
Hubo una situación durante ese incidente que pareció desencadenar reacciones: En el momento en el que los testigos afirmaron entre ellos que esa esfera no era algo natural, el objeto anómalo reaccionó delante de ellos. La esfera rojiza emprendió de nuevo su marcha, en este caso, ladera abajo de la carretera CV-70. Parecía que el artefacto reaccionó a los pensamientos de esa pareja que aún estaba atónita.
Rafa y su acompañante siguieron la marcha, mientras sus cabezas intentaban recapacitar sobre los hechos. Describen que ese alumbramiento fue de manera natural, sin tener secuelas físicas ni sensación de alteraciones del tiempo o lugar.
Minutos después de finalizar el trayecto, y aún con el subidón en el cuerpo, mantuvieron una larga conversa, intentando justificar lo que habían visto sus ojos hasta largas horas de la madrugada.
A lo largo de los años, Rafa ha recordado periódicamente ese incidente, poniendo los ojos al cielo cada vez que se mueve en plena naturaleza, pasea su perro o camina por los mágicos senderos del Guadalest.
El testigo confiesa que, bajo su criterio, si tuviera que decantarse entre un OVNI o un orbe, elige sin duda alguna el fenómeno de una aeronave o artefacto que esa noche viajó por los valles.
Agradecidos a Rafa y su interés por el misterio y afición a las leyendas de la zona; ha sido esencial para poder elaborar este expediente, con la presencia de su testigo ayudándonos a narrar los sucesos.
Aquellos maravillosos 80. Esa década es recordada como unos años de pleno esplendor. Nuestra sociedad se abría en muchos aspectos, tanto en lo cultural, político y social, después de años de incertidumbre. Los hogares de España vivían unos nuevos momentos, donde muchos hogares se renovaron en lo que socialmente afecta, como nuevas modas, costumbres o aficiones.
Una de aquellas novedosas prácticas que aparecieron fue la radioafición.
Esta práctica llevó a miles de jóvenes a salir de sus casas los fines de semana en busca de nuevos contactos, pero en esta ocasión, fueron testigos de un contacto anómalo y desconocido aún por ellos: una esfera luminosa en el Valle del Guadalest.
Reconstrucción con IA del orbe que recorrió el valle del Guadalest
Puedes escuchar este expediente en formato podcast a través de nuestro canal de Ivoox. ¡No esperes más y suscríbete!
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RADIOAFICIONADOS, UNA MODA EN AUGE
Pese a que existen registros de transmisiones de radioaficionados o emisoras privadas, paralelas a radios comerciales o servicios militares desde los años 20 del S. XX, no es en la década de los 80 donde estos equipos se vuelven económicamente más asequibles para los usuarios y su programación es fácil de entender incluso para adolescentes (eso sí, con un poco de práctica).
Jóvenes realizando comunicaciones como hobby // Imagen generada con IA
Los viernes tenían un nuevo rumbo: conectar las emisoras de radio, generalmente ubicadas en los pisos más altos de las casas, altillos o almacenes, para poder comunicar con nuevas amistades que se encuentran a centenares, e incluso miles de kilómetros.
En el caso de España, se distribuyeron 0 distritos (del 0 al 9) para poder identificar y localizar desde donde emitía cada radioaficionado. Veamos un ejemplo:
EA hacía referencia al país desde el cual se emitía. Seguidamente, se añadía el n.º de distrito (0 al 9) y,para finalizar, un sufijo de usuario. En Alicante sería la nomenclatura EA5XXX.
Aparte de la radioafición, para conocer los equipos de radio y poner a prueba su tecnología, los radioaficionados han colaborado activamente con cuerpos de emergencia en casos de graves catástrofes naturales, cuando la red ordinaria de emergencias ha colapsado o sufrido daños.
LAS LUCES DE LA SIERRA
Corrían los años 80, concretamente los últimos años de la década. Un joven de Altea apodado Flechita se vio enamorado de esta afición. Incluso seguía los pasos de su padre, que le enseñó este hobby. Su padre recibía el apodo de Flecha con los compañeros de afición, mientras que Felechita disfrutaba de la práctica entre emisoras heredando el apodo de su padre.
Junto a él, le acompañaban otros compañeros de afición que respondían a particulares motes: Tropic, Magirus, Randy...
En una de las calurosas noches de verano, junto a un grupo de aficionados de Altea y pueblos colindantes, deciden llevar esta afición a un modo más competitivo entre sus miembros radioaficionados: realizarían unaCaza de Zorro.
No, esa práctica no consistía en utilizar emisoras para cazar animales. La caza del zorro se basa en que un usuario emite frecuencias de radio o comunicados en movimiento (generalmente se desplaza en coche) en una determinada zona.
El zorro emite comunicados por una frecuencia previamente acordada y sin descanso desde una ubicación desconocida, mientras los demás radioaficionados han de encontrar el origen emisor mediante antenas directivas: cuanto más fuerte sea la señal hacia una zona, más probable es que en ella se encuentre el zorro.
Durante esa noche de cacería radiofónica, la señal los lleva hasta la ladera norte de la Sierra de Aitana, por el valle del Guadalest. En esa zona parece esconderse su presa, que durante horas les lleva moviendo por la comarca. No es la primera ocasión en la que en este valle se representan incidentes anómalos registrados en nuestra particular biblioteca de misterio, ya que años atrás se presenciaron unas entidades desconocidas en el núcleo de población de Beniardà o un avistamiento OVNI en los años 90 en la carretera CV-70.
Reconstrucción de los hechos con IA // Canal YouTube Misterios en Aitana
La sorpresa viene por parte de los primeros miembros del grupo al llegar a la zona montañosa: se divisó un orbe, que se movía de manera intermitente, descendiendo y subiendo de nuevo todo el valle abrupto. Este orbe tenía una peculiaridad, ya que parecía emanar una luz propia, que pretendía "escanear" el terreno, como si de recopilar información o realizar un reconocimiento se tratara.
Reconstrucción con IA del orbe que recorrió el valle del Guadalest.
El orbe parecía moverse en silencio, pero las personas que estuvieron más cerca relatan que emitía como una especie de zumbido.
Los primeros testigos que lo divisaron indican que esa luz se movía entre Guadalest y una icónica cima de Alicante: el Puig Campana. Otros testigos que presenciaron los hechos esa noche afirmaron que se dirigió hasta las montañas de Bernia.
El avistamiento de esta misteriosa esfera corrió como la pólvora, ya que la mayoría de testigos (una decena) de esta noche iban equipados con dispositivos de radio, que transmitieron en tiempo real los hechos. Los sucesos llegaron hasta las casas de radioaficionados, que seguían el evento de la Caza de Zorro desde sus domicilios.
Con 12 años de edad, Flechita vivió unos hechos que a día de hoy aún recuerda, pero no puede explicar el porqué o un posible origen de estas luces. Con el paso de los años, ha sido testigo de episodios parecidos en la zona, como luces o círculos visibles en los cielos de Alicante.
Entre las formaciones montañosas de Serrella y Aitana, encontramos el municipio alicantino de Confrides. Ubicada en un paraje natural muy atractivo, la carretera CV-70 enlaza el municipio costanero de Benidorm con la ciudad de los puentes, Alcoy.
Puedes disfrutar de este avistamiento en nuestro pódcast en Ivoox.
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En esta misma carretera, en el tramo aproximado entre los pueblos de Confrides y Alcoleja, se produce un avistamiento OVNI. En esta vez, y siendo poco habitual, el testigo pudo documentar el avistamiento con los recursos de la época.
Corrían los años 90 y era una floreada tarde de primavera; nuestro testigo, T.B., circulaba con su vehículo en dirección a Alcolecha. Se encontraba en el tramo final de su jornada laboral como instalador de calentadores de agua y lampistería.
El testigo narra:Caía ya el sol cuando lo vi, mientras conducía en dirección al pueblo (Alcolecha) para realizar una reparación. El objeto era oscuro como una gota de agua alargada y se movía hacia mi derecha, pero en dirección al suelo.
Imagen generada con IA recreando el momento de la instantánea.
No dude en tirar una foto y ver si luego salía algo, y la verdad es que no creía que ese objeto estuviera tan lejos, pues casi se ve en la foto. No es casualidad que lleve la cámara de fotografía junto a las herramientas, pues cuando realizo faenas a cuenta de seguros, debo dejar constancia de la reparación de ella.
Imagen original tomada por T.B
Paré el coche un momento, bajé y saqué la foto. Me subí enseguida, pues la carretera es muy peligrosa por su estrechez. A más de uno se lo han llevado por delante o han chocado contra su coche solo por parar a que vomite alguno de los mareados acompañantes, algo corriente en estas carreteras capaces de marear a un perro.
Imagen computarizada en laboratorio fotográfico
Las imágenes tomadas ese día fueron analizadas en un laboratorio fotográfico, y en una muestra computarizada y con diferentes capas se observa una forma similar a la de una lágrima que da forma al objeto no identificado.
En referencia a lo que creyó ver el testigo, afirma: No creo que fuera un avión, pues pienso que no los hay con esa forma rara, de gota oscura, o por lo menos esa es la figura que me pareció a mí. Además, aquel OVNI se desplazaba poco a poco hacia abajo, aunque, como dije, no me entretuve mirándolo mucho más; no sé lo que era.
La redacción de esta historia y edición del pódcast ha sido posible gracias a un capítulo que forma parte de la recopilación del autor alicantino Gabriel G en su libro "Últimas investigaciones OVNI".
En el Valle de Guadalest, encontramos la localidad de Beniardà, un pueblo bañado por las orillas del embalse que lleva el nombre del mismo valle, y bajo la sombra de las cumbres de la Sierra de Aitana.
Entre las leyendas de moriscos y de tesoros que envuelven la zona, un hecho desconocido sembró el pánico en una Semana Santa de los años 50. Lo cuenta el testigo principal, Martín, que presenció los hechos.
Puedes disfrutar de esta leyenda en nuestro podcast.
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El pueblo de Beniardà // Imagen de archivos municipales
Se levantó de madrugada, sobre las 04:00, para ir a dar de comer a su mula, animal de trabajo con el que se ayudaba en las tareas del medio rural. La noche aún era oscura y Martín se tenía que ayudar con una lámpara de petróleo para poder divisar más allá de su vista. Recuerda que esa mañana, al salir al exterior, estaba presente un abrumador relente (una inmensa cantidad de humedad en la atmósfera). Se dirigió de camino a la cisterna de agua, lugar desde donde se podía divisar el Valle de Guadalest.
Martín de camino a las cuadras de su ganado // imagen generada con IA
Una vez que se paró en el lugar, mientras llenaba una vasija de barro para mitigar la sed de su mula, se empezaron a escuchar ladridos de perros en la lejanía, rompiendo esa noche oscura y silenciosa. Martín, alertado por los ladridos, dejó en el suelo los aljibes y el candil, para prestar atención hacia la montaña. Noto que ese hecho no era normal. No veía el pueblo con claridad debido a una atmósfera sobrecargada, pero sí aprecio una gran luminaria en el núcleo de la población.
Una extraña luz emanó del municipio, visible desde el Valle del Guadalest // Imagen generada con IA
El pulso de ese hombre se aceleró delante de los hechos que acontecían en su pueblo, ante el aumento de ladridos en el pueblo y el pulso intermitente que emitía esa luz extraña. Acercándose al pueblo, y mientras su cabeza se debatía entre huir o ir a descubrir el origen de esa áurea, el testigo pudo ver con sus propios ojos un hecho insólito.
Una oscura figura se levantó cerca de Martín.
Era la imagen de un enorme fantasma encapuchado, cubierto de pies a cabeza por una larga y oscura túnica que no le dejaba ver rostro alguno. Aquel demonio era tan alto que hubiera tenido que agacharse para entrar dentro de cualquier casa. No tenía brazos, ni manos, ni cara cristiana.
Una extraña sombra se desvaneció después del terror causado al testigo.
Su movimiento, cuando vi a ese horrible y estremecido ser, mi congoja fue tan enorme que incluso me quedé sin respiración. La temblera y el pánico me impidieron articular palabra alguna. Los perros y animales que durante tantos minutos alertaron con sus ladridos, callaron, siendo mi corazón acelerado al latir lo único que escuchaba.
Se movía lentamente, con un ligero balanceo arriba y abajo, y venía directo hacia mí.
Esa entidad se movía en total silencio, entre la oscuridad y las viviendas del pueblo de Beniardà. El testigo empezó a correr despavorido, dejando el ser a sus espaldas, sin mirar hacia atrás, dirigiéndose a la periferia del municipio.
Una vez llegó hasta una colina y comprobó que nadie le había perseguido, pudo presenciar cómo un resplandor rojo inundó ese lugar. Seguidamente, la entidad salió volando hacia el cielo, desapareciendo entre las estrellas.
¿Qué presenció esa madrugada, Martín?
¿Una entidad de origen extraterrestre, que provenía del más allá de las estrellas con la finalidad de investigar y conocer el planeta Tierra?
¿O quizá un ser del inframundo terrestre, lo más similar a las historias que se relatan en ciertas partes de España, como la Santa Compaña?
Sin duda, fuera lo que fuera, inundó otra vez de misterio la sierra de Aitana.
BIBLIOGRAFÍA
La redacción de esta historia y edición del pódcast ha sido posible gracias a un capítulo que forma parte de la recopilación del autor alicantino Gabriel G en su libro "Últimas investigaciones OVNI".