viernes, 6 de marzo de 2026

Expediente Guadalest : crónica de unas luces en la sierra de Aitana (1985-1990)


Aquellos maravillosos 80. Esa década es recordada como unos años de pleno esplendor. Nuestra sociedad se abría en muchos aspectos, tanto en lo cultural, político y social, después de años de incertidumbre. Los hogares de España vivían unos nuevos momentos, donde muchos hogares se renovaron en lo que socialmente afecta, como nuevas modas, costumbres o aficiones.

Una de aquellas novedosas prácticas que aparecieron fue la radioafición.

Esta práctica llevó a miles de jóvenes a salir de sus casas los fines de semana en busca de nuevos contactos, pero en esta ocasión, fueron testigos de un contacto anómalo y desconocido aún por ellos: una esfera luminosa en el Valle del Guadalest.

Reconstrucción con IA del orbe que recorrió el valle del Guadalest

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RADIOAFICIONADOS, UNA MODA EN AUGE

Pese a que existen registros de transmisiones de radioaficionados o emisoras privadas, paralelas a radios comerciales o servicios militares desde los años 20 del S. XX, no es en la década de los 80 donde estos equipos se vuelven económicamente más asequibles para los usuarios y su programación es fácil de entender incluso para adolescentes (eso sí, con un poco de práctica).


Jóvenes realizando comunicaciones como hobby // Imagen generada con IA

Los viernes tenían un nuevo rumbo: conectar las emisoras de radio, generalmente ubicadas en los pisos más altos de las casas, altillos o almacenes, para poder comunicar con nuevas amistades que se encuentran a centenares, e incluso miles de kilómetros.

En el caso de España, se distribuyeron 0 distritos (del 0 al 9) para poder identificar y localizar desde donde emitía cada radioaficionado. Veamos un ejemplo: 

EA hacía referencia al país desde el cual se emitía. Seguidamente, se añadía el n.º de distrito (0 al 9) y, para finalizar, un sufijo de usuario. En Alicante sería la nomenclatura EA5XXX.

Aparte de la radioafición, para conocer los equipos de radio y poner a prueba su tecnología, los radioaficionados han colaborado activamente con cuerpos de emergencia en casos de graves catástrofes naturales, cuando la red ordinaria de emergencias ha colapsado o sufrido daños.

LAS LUCES DE LA SIERRA

​​Corrían los años 80, concretamente los últimos años de la década. Un joven de Altea apodado Flechita se vio enamorado de esta afición. Incluso seguía los pasos de su padre, que le enseñó este hobby. Su padre recibía el apodo de Flecha con los compañeros de afición, mientras que Felechita disfrutaba de la práctica entre emisoras heredando el apodo de su padre.

Junto a él, le acompañaban otros compañeros de afición que respondían a particulares motes: Tropic, Magirus, Randy...

En una de las calurosas noches de verano, junto a un grupo de aficionados de Altea y pueblos colindantes, deciden llevar esta afición a un modo más competitivo entre sus miembros radioaficionados: realizarían una Caza de Zorro.

No, esa práctica no consistía en utilizar emisoras para cazar animales. La caza del zorro se basa en que un usuario emite frecuencias de radio o comunicados en movimiento (generalmente se desplaza en coche) en una determinada zona. 

El zorro emite comunicados por una frecuencia previamente acordada y sin descanso desde una ubicación desconocida, mientras los demás radioaficionados han de encontrar el origen emisor mediante antenas directivas: cuanto más fuerte sea la señal hacia una zona, más probable es que en ella se encuentre el zorro.

Durante esa noche de cacería radiofónica, la señal los lleva hasta la ladera norte de la Sierra de Aitana, por el valle del Guadalest. En esa zona parece esconderse su presa, que durante horas les lleva moviendo por la comarca. No es la primera ocasión en la que en este valle se representan incidentes anómalos registrados en nuestra particular biblioteca de misterio, ya que años atrás se presenciaron unas entidades desconocidas en el núcleo de población de Beniardà o un avistamiento OVNI en los años 90 en la carretera CV-70.


Reconstrucción de los hechos con IA // Canal YouTube Misterios en Aitana

La sorpresa viene por parte de los primeros miembros del grupo al llegar a la zona montañosa: se divisó un orbe, que se movía de manera intermitente, descendiendo y subiendo de nuevo todo el valle abrupto. Este orbe tenía una peculiaridad, ya que parecía emanar una luz propia, que pretendía "escanear" el terreno, como si de recopilar información o realizar un reconocimiento se tratara.


Reconstrucción con IA del orbe que recorrió el valle del Guadalest.

El orbe parecía moverse en silencio, pero las personas que estuvieron más cerca relatan que emitía como una especie de zumbido.

Los primeros testigos que lo divisaron indican que esa luz se movía entre Guadalest y una icónica cima de Alicante: el Puig Campana. Otros testigos que presenciaron los hechos esa noche afirmaron que se dirigió hasta las montañas de Bernia.

El avistamiento de esta misteriosa esfera corrió como la pólvora, ya que la mayoría de testigos (una decena) de esta noche iban equipados con dispositivos de radio, que transmitieron en tiempo real los hechos. Los sucesos llegaron hasta las casas de radioaficionados, que seguían el evento de la Caza de Zorro desde sus domicilios. 

Con 12 años de edad, Flechita vivió unos hechos que a día de hoy aún recuerda, pero no puede explicar el porqué o un posible origen de estas luces. Con el paso de los años, ha sido testigo de episodios parecidos en la zona, como luces o círculos visibles en los cielos de Alicante. 

Gracias a su testigo ha sido posible elaborar este caso y añadir un expediente más en nuestra cronología de avistamientos en la Sierra de Aitana.

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